jueves, 15 de enero de 2015

CONVIERTE TU SUEÑO EN UN PROYECTO BRILLANTE

La mejor forma de predecir tu futuro es creándoloPeter Drucker

Siguiendo el hilo de mis posts, habrás visto lo importante que es estar conectado con las emociones: escuchándolas porque son sabias (la sabiduría de las emociones) y gestionándolas porque pueden ser un tren arrollador. Un buen manejo de las mismas te ayudará a conocerte mejor y a conocer a los demás. De esta manera reforzamos nuestra brújula interior -nuestra autoconsciencia- que es la única y mejor guía que tenemos para situarnos en la vida. Desde esta toma de consciencia surgirá casi de forma natural un propósito de vida (en busca de sentido) que nos motivará para seguir nuestro camino.


Cuando todo esto está bien asentado estamos en las condiciones perfectas para atrevernos a soñar poniéndole unas dosis de locura (la locura... cura) para que surja un proyecto creativo y brillante. Tiene que ser un proyecto que esté totalmente conectado con tu esencia y con tu propósito de vida. Esa será la mejor garantía de su éxito.

Os invito a seguir los siguientes pasos:
1.     Fabrica un sueño grande
2.     Crea un proyecto
3.     Convierte tu proyecto en objetivos

Fabrica un sueño grande:
Correspondería a la fase del brainstorming: tormenta de ideas. Dale permiso a tu mente creativa para que participe del sueño. En esta fase todo vale, no te pongas límite, sé tan creativo como quieras, déjate llevar, ponle unas dosis de locura, sueña con todos los éxitos que te atraigan. Trabaja desde la flexibilidad, viendo posibilidades, desde la confianza que siempre hay salida, deja que tu mente experimente desde la curiosidad. Y recuerda que la vida nos pone obstáculos pero los límites nos los ponemos nosotros.

Crea un proyecto brillante:
En este segundo paso es el momento de empezar a encajar el sueño grande con nuestra realidad. Cuando diseñamos el proyecto empezamos a pensar en ideas realizables a más corto plazo. Y tenemos que estar en condiciones de poder respondernos a varias preguntas.
·       ¿Qué me aporta el proyecto?
·       ¿Para qué lo quiero?
·       ¿Qué impacto quiero que tenga en los demás y en mí mismo?
·       ¿Qué me hace sentir?
·       ¿Es un proyecto puntual o de larga duración?
·       ¿Conserva lo bueno de mi estado actual?
·       ¿Con qué cuento para llevarlo a cabo?
·       ¿Qué me falta?
·       ¿Está acorde con todos mis valores o pone en peligro alguno de ellos?

En la medida que vayamos respondiendo a estas preguntas y a otras más, se irá perfilando solo nuestro proyecto.

Convierte tu proyecto en objetivos.
Una vez el sueño grande y el proyecto están claros. Las preguntas que nos tenemos que hacer serían:
·       ¿Cuál es el siguiente paso?
·       ¿Qué puedo hacer ahora mismo para conseguirlo?
·       ¿Qué plan diario, semanal, mensual tengo que seguir para llegar hasta allí?
·       ¿Cuento con todo lo necesario?
·       ¿Qué aspectos debo modificar?
·       ¿De qué cualidades debo echar mano?
·       ¿Qué debilidades tendré que superar?
·       ¿Cómo voy a evaluar el progreso?
·       ¿Cómo voy a mantener la motivación para llevarlo a cabo?

Los objetivos deben estar muy bien planificados: deben ser simples, medibles, asequibles, realizables y situados en el tiempo.

Sigue estas tres fases y ponte manos a la obra: Si creas tu sueño desde ti, será un éxito. Asegúrate de ponerle las dosis exactas de “seny” (sensatez) y “rauxa” (locura) como decimos en catalán. Busca el equilibrio entre Apolo (dios de la razón) y Dionisio (dios del vino, del éxtasis). En el término medio está siempre la Virtud.

IDEAS PARA RECORDAR:
Escucha tus emociones, gestiónalas y refuerza tu autoconsciencia para diseñar tu propósito de vida.
Atrévete a soñar en grande, creando proyectos y objetivos.
La vida nos pone obstáculos pero los límites nos los ponemos nosotros.
Si creas tu sueño desde ti, será un éxito seguro.
Ponle sensatez y locura: en el término medio se halla la Virtud.

Foto: MarCruzCoach