lunes, 26 de enero de 2015

EL FRACASO: LA ESTACIÓN NECESARIA PARA EL ÉXITO

Aquellos que ven en cada desilusión un estímulo para mayores conquistas, ésos poseen el recto punto de vista para con la vida. 
Johann Wolfgang von Goethe.

Esta afirmación contiene toda la sabiduría que nos conviene tener frente al fracaso. Veámoslo.

Debemos, en primer lugar, familiarizarnos con nuestros errores y verlos como parte necesaria y habitual de nuestras vidas. De hecho, todo en la naturaleza funciona por el procedimiento prueba-error. Quien prueba algo que desconoce, ha de contar con el error. Por eso, hay quien recomienda fracasar pronto y mucho sin perder el tiempo.

Sugiero hacernos la siguiente pregunta: ¿Qué quiero ensayar, y por tanto, en qué estoy dispuesto a fracasar? Así, dejaríamos de ver el fracaso como un fantasma temible que acecha nuestros proyectos y nuestras vidas. Es comprensible el miedo; pero en realidad no parece que esté muy justificado. ¿Dónde estaríamos hoy si cuando aprendimos a andar hubiésemos tenido miedo al fracaso, es decir, a las caídas? Efectivamente: estaríamos andando a gatas, que así no hay manera de caerse. Imagino que se tiene miedo a no ser lo suficientemente bueno; pero nunca conocerás tus límites si no te empujas hacia ellos (te sugiero ver: Nada es imposible).

Así que no tenemos que ver el fracaso como un fantasma temible. Lo que tenemos que hacer con él es saber gestionarlo y hacer como nos dice Goethe: “vivirlo como un estímulo para mayores conquistas”: tener la seguridad de que se va a cumplir el principio de Arquímedes y que si me estoy hundiendo, después voy a tener un empuje hacia arriba.

Sabemos que no importa tanto lo que nos sucede sino cómo lo interpretamos: por eso nos conviene tener creencias saludables frente al fracaso. Henry Ford decía que “el fracaso es la oportunidad de empezar algo nuevo, con más inteligencia. Y Rockefeller veía claro que “en todo fracaso hay una oportunidad nueva”.

Ante el miedo al fracaso, tenemos dos opciones: la primera, no intentarlo y pensar que así hemos evitado la frustración; o bien, intentarlo aceptando la posibilidad de que las cosas no salgan bien, pero teniendo la satisfacción de que hemos aprendido y disfrutado del camino en la consecución de nuestros sueños. Además, nos conviene recordar que al final de la vida uno no se arrepiente de lo que ha intentado, sino de lo que no ha intentado.

Los hombres de éxito están muy acostumbrados a fracasar y lo que les diferencia de los demás, es que han sido capaces de aprender de sus errores y a no desanimarse en la consecución de sus metas; porque “el peor fracaso es la pérdida del entusiasmo”. H.W. Arnold.

Creo que no tenemos excusas para lanzarnos al éxito pasando por los fracasos que sean necesarios. Además, también se nos olvida que el éxito nunca es completo y las derrotas no tienen por qué ser definitivas. Lo importante es mantener intacta nuestra actitud de lucha e ilusión por nuestros proyectos; porque como dice el proverbio chino: “La gloria no estriba en no fracasar nunca sino en levantarse cada vez que se caiga”.

Y sobre todo, recuerda: la peor categoría no es la del fracasado, sino la del que temiendo el fracaso, ni siquiera ha hecho el intento. De lo que está llenísimo el mundo es de estos últimos. En comparación con ellos, el de fracasado es un honroso título de nobleza.

IDEAS PARA RECORDAR:

El fracaso no es un fantasma temible sólo tienes que aprender a gestionarlo.
Interpreta cada desilusión como un estímulo para mayores conquistas.
“El fracaso es la oportunidad de empezar algo nuevo, con más inteligencia”. Henry Ford
“En todo fracaso hay una oportunidad nueva”. Rockefeller
“El peor fracaso es la pérdida del entusiasmo” H.W.Arnold.
“La gloria no estriba en no fracasar nunca sino en levantarse cada vez que se caiga”. Proverbio chino

Foto: MarCruzCoach