martes, 4 de octubre de 2016

LA GENIALIDAD


"Como insinuaba el loco de la linterna de Nietzsche: se trata de que cada uno de nosotros se convierta en un dios." Toni Llàcer

Sin entrar en grandes definiciones todos tenemos en mente en qué consiste ser genial: ser capaz de aportar algo nuevo, hacer algo extraordinario, ser especialmente creativo… De una manera u otra todos nos hemos sentido atraídos por algún genio y –como hacen los niños con sus súper héroes- los adoramos como si de semi-dioses se trataran. Parecen criaturas de otra especie.

Y de igual forma que los niños se ponen su capa de Superman y sueñan con poder volar algún día, algunos de nosotros también hemos fantaseado con la posibilidad de ser como nuestros genios preferidos.

Yo me he estado informando sobre qué hay que hacer para ser genial. ¿Hay algún camino que lleve a la genialidad? Se lo he preguntado a alguno, le he pedido clases de genialidad, y tentada estoy de apuntarme a esas clases.

Lo primero que me ha dicho el interpelado, es que el ser genio tiene muchas exigencias y algunos inconvenientes. El primero de todos, la soledad. Si eres distinto, no tienes en quién fijarte porque vas contra corriente. ¿Hacia el éxito o hacia el fracaso? ¿Hacia el bien o hacia el mal? ¿Hacia lo posible o hacia lo imposible? Y claro, el pobre genio no encuentra las respuestas en su entorno, porque se ha salido totalmente de él. Sólo ha de mirarse a sí mismo y mirar la realidad desde su propia mente... Muy duro. Puedes pasarte tiempo y tiempo persiguiendo utopías. Serás un bicho raro. Y si esas utopías no desembocan en la realidad, puedes fracasar.

Pero es que aún hay más, me dice que he de entrenarme a trabajar duro, que he de aspirar a la perfección en todo lo que haga. Y que no tienen que asustarme ni mis imperfecciones ni mis fracasos. ¡Uy! ¡qué difícil! Me asaltan las dudas. ¡Pero me aburre tanto la vulgaridad!!! Una vulgaridad que no me deja crecer, que me aprisiona en la masa, en el deber ser, en el quedar bien, en el pensar lo que se debe pensar y hacer lo que se debe hacer…

Mientras deshojaba la margarita sobre si valía la pena embarcarse en eso de intentar ser genial, me he acordado de los “genius” romanos y en ellos he encontrado una buena respuesta.

Los romanos creían que con cada varón (yo incluyo a toda la humanidad ¡claro!) nacía un “genius”, una especie de diosecillo menor o espíritu que le protegía toda su vida, participaba de su destino e influía en su carácter y capacidades y finalmente moría con él.

Me pareció interesantísimo pensar que cada uno de nosotros tiene un duendecillo (con el que nació)  que le hace ser como es, que influye en sus talentos y en su personalidad  y al que de alguna manera, le debemos adoración y fidelidad porque es nuestro ”genius”. Es maravilloso tener un diosecillo de uso exclusivo que nos guía a lo largo de la vida.

Él tiene las claves de nuestra personalidad y de nuestros talentos. Es decir, él tiene las claves de nuestra genialidad. Así que más nos vale hacerle caso. Igual nos ha tocado uno un poco locuelo, que nos invita continuamente a hacer cosas diferentes, o uno muy serio, o uno divertidísimo, uno muy artista o muy científico.. Creo que todos los “genios” coinciden en algo: en pedirnos perseverancia y voluntad en querer ser nosotros mismos.
Forzando un poco el argumento diría que nuestro "genius" nos obliga a convertirnos en nuestro propio dios -que era la propuesta de Nietzsche-.

Con estas reflexiones he pensado que en la Escuela de Genialidad me pueden enseñar a perseverar, a aguantar los golpes y los fracasos, me podrán dar algunos consejos para la autoexigencia, a ser compasiva conmigo misma cuando sea necesario, o a ser más dura…
Pero, sólo yo puedo saber quién es y qué espera de mí, mi “genius”. Nadie puede enseñarme a ser yo misma y a estar orgullosa de serlo. Ese es el camino, el único camino a la genialidad. El trabajo de toda una vida: “BElieve in YOUrself”. 


IDEAS PARA RECORDAR

La genialidad tiene muchas exigencias y algunos inconvenientes.
Para ser genial hay que trabajar duro sin saber si vas hacia el éxito o hacia el fracaso.
Conéctate con tu “genius”, ese diosecillo que llevas dentro.
Tu “genius” tiene las claves de tu personalidad y tu talento.
Pueden enseñarte a persevar, a enfrentarte al fracaso, a ser autoexigente o compasivo contigo mismo.
Nadie puede enseñarte a ser tu mismo y a estar orgullosos de serlo.
BElieve in YOUrself.

Foto: MarCruzCoach Pairi Daiza. La Belgique