"Es divertido hacer algo diferente cada año, ... es interesante ponerse a prueba a uno mismo." Andy García.
Hacer algo diferente puede ser muy refrescante y gratificante.
Casi todos tenemos tendencia a vivir en nuestro “monotema”, es decir, con el
piloto automático de nuestro trabajo, nuestras obligaciones y nuestros hobbies
habituales. Pocas veces exploramos en territorios desconocidos.
¿Cuál puede ser ese territorio? Cualquiera que no te sea familiar.
Desde ir a bailar, colaborar un fin de semana con una ONG, leer libros de diferente temática, hacer un curso de cocina
o de jardinería, jugar a cartas… realmente cualquier actividad que te haga
colocar en una posición diferente a la habitual.
Dicen los expertos que hacer algo distinto mejora nuestra salud física
y mental e incluso que alarga la vida. Me encanta que lo digan los científicos,
pero en general, me gusta experimentar por mí misma.
En mi caso, la actividad distinta ha sido probar la pintura al
óleo. Nunca se me dio bien dibujar, ni siquiera me gustaba colorear de pequeña.
Los museos, sólo me gustan si me los explican bien. Así que definitivamente la
pintura era ese lugar muy ajeno a mí. Ajeno, pero con cierto interés, porque siempre
me ha fascinado el arte aunque desde una perspectiva más filosófica.






