domingo, 8 de enero de 2017

LA MÚSICA CURA

“Sin música la vida sería un gran error”. Nietzsche

Hacía tiempo que quería hablar de Música, pero me alegro de hacerlo ahora tras haber conocido la historia de James Rhodes, ese gran pianista, un tanto tarado (con motivos), mal hablado (se lo he perdonado) y que está ayudando a popularizar lo que conocemos como Música Clásica y que a él le gusta llamar “Inner Music”. “Inner” por interior pero también por portadora de un gran secreto, por inteligente, válida, más profunda.

Sabemos que la música es la más excelsa de todas las artes, la más mística, la más profunda, la más emocional, quizás también por ello, la más universal, la más extraordinaria. Universal  porque su lenguaje lo comprendemos todos -independientemente de la lengua que hablemos- y universal también porque es capaz de contener dentro de sí todo el universo.

A J.Rhodes, Bach le salvó la vida, literalmente, dice él. Le creo. Bach es mi músico favorito. Esta música sublime es una extraordinaria herramienta para mirarnos dentro (la mirada interior), para descubrir y conectar las grandes emociones de la vida, con todo su misterio.

Bach, Mozart, Beethoven… han creado ese lugar mágico donde los sueños, la fantasía y la realidad se funden. Ellos lo lograron, fueron capaces de expresar lo sublime, de acercarse a Dios, de crear algo inmortal.

Un “te quiero” tiene mucha fuerza; pero  Bach con su “Chacona” fue capaz de concentrar todas esas emociones amorosas en las cuatro cuerdas de un violín durante quince minutos y llevarlo al límite. Fue capaz de construir todo el universo del amor. Lo compuso para su mujer cuando estaba a punto de morir. Cuando alguien escucha esto “se convence de que existen cosas más grandes y mejores que sus propios demonios” dice James.

Si no sabes meditar, o hacer mindfulness te propongo un ejercicio muy sencillo. Puedes empezar por cinco minutos: escoge una pieza de Música Clásica que te guste, cierra los ojos, respira normalmente, y siente la música, sólo siente. Es un magnifico ejercicio para practicar la mirada interior , para conectar con emociones trascendentes.

Es cierto que llevo hechas ya muchas recomendaciones: dije que la lectura cura y sé que también lo hace la pintura, el amor, las matemáticas (…) Tenemos la suerte de poder disfrutar de todas ellas, pero pasiones se tienen pocas. Por eso digo -como ese héroe de los adolescentes-, Charles Bukowski, “encontrad lo que os encanta y dejad que os mate”.

Sólo algo que te pueda matar tiene la suficiente energía, luz y fuerza para hacerte vivir intensamente. Schumman dijo “mandar luz a la oscuridad de los hombres: ése es el deber del artista”, por eso, creo que acercarse a las obras de arte, a la “inner music”  es llenarse de luz.

Para saber si algo es tu pasión, deberías sentir algo parecido a lo que sentía Grigory Sokolov escuchando a su pianista preferido: “es un hombre que consigue una y otra vez, al pulsar las teclas del piano, meterse en tu alma, sacar todo lo que hay en ella, agitarlo, darle lustre, llevarlo de paseo y después volver a meterlo de una forma que encaja todo un poco mejor”.  En fin, después de oír esto, no sólo he tenido muchas más ganas de escuchar música, sino que ¡me han entrado unas ganas terribles de ser artista!
¡Escuchad o cread música! La música cura.

IDEAS PARA RECORDAR

La "inner Music" (o música clásica) es profunda, encierra un gran secreto, es íntima e inteligente.
La música es la más mística, emocional, extraordinaria y universal de todas las artes.
Los grandes músicos son capaces de expresar algo inmortal: han creado ese lugar mágico donde los sueños y la realidad se funden.
Escuchar cada día 5 minutos de música profunda ayuda a la "la conquista de nosotros mismos".
"Encontrad lo que os encanta y dejad que os mate" Bukowski.
"El deber del artista (y yo creo que de todos nosotros), es mandar luz a la oscuridad de los hombres" Schumman. 
¡Escuchad o cread música! La música cura.

Foto: Mt. Santa Rita