sábado, 4 de octubre de 2014

LAS EMOCIONES SON UN TREN ARROLLADOR

Las emociones son potentes y difíciles de reprimir, son un tren arrollador”.
Paul Ekman
Comenté en mi anterior post (Sabiduria de las emociones) que tenemos que prestar atención a nuestras emociones porque son sabias y nos aportan una información valiosa. Sin embargo, hoy quiero detenerme en la otra cara de la moneda: en la fuerza que tienen para “atraparnos” y apoderarse de nuestra capacidad de actuar adecuadamente  si no sabemos reconocerlas y gestionarlas bien.

Existe una conexión neurológica entre razón y emoción. Los centros emocionales están en la parte más primitiva del cerebro, la que surgió en las primeras etapas evolutivas, y están conectados con el “cerebro pensante” situado en el córtex. Esta conexión trabaja de forma orquestada entre las dos partes. El cerebro “emocional” está involucrado en cada pensamiento, en cada decisión y tiene la capacidad, ante una situación de peligro, de bloquear y secuestrar el cerebro "racional".


Esto último es una cualidad necesaria para la supervivencia: es el  “lucha o huye” (fight or flight) ante una situación de peligro. Una forma inteligente de actuar sin perder tiempo en pensar. Pero esta cualidad se puede volver en nuestra contra si el “secuestro” se produce injustificadamente. Y, por desgracia, nos sucede a menudo.

Todos tenemos experiencias personales donde eso nos ha ocurrido: cuando reaccionamos desmesuradamente por un comentario o por un insignificante incidente (ira), cuando nos invade una preocupación que nos paraliza (ansiedad),  cuando nos invade la tristeza y el desconsuelo, cuando la impaciencia (deseo) de conseguir algo, nos hace tener conductas compulsivas o cuando el miedo o la vergüenza nos impide avanzar hacia un objetivo deseado.

En esas situaciones, si nos dejamos llevar por la ansiedad, el miedo o por la ira  podemos terminar actuando de forma estúpida, y generando un problema aún mayor.
 
Las preocupaciones emocionales son la modalidad más poderosa de la distracción, eso es debido, a que el cerebro, por defecto, está en escrutinio constante , tiene un detector especial para todo lo negativo.
 
El poder de las emociones sobre nuestras vidas puede explicar muchos de los malestares que tenemos a diario, e incluso,  y su mala gestión, puede explicar el éxito o el fracaso de toda una vida,  por eso, es tan importante que nos entrenemos y evitemos esos “secuestros emocionales”.
La buena noticia es que es posible aprender a reconocer esas emociones y calmar las señales que nos vienen del cerebro emocional con un buen entrenamiento.
 
Lo que perseguimos todos es desarrollar una buena resistencia emocional, es decir, desarrollar nuestra capacidad de recuperarnos rápidamente de un contratiempo para que no nos atrape la emoción y nos impida actuar inteligentemente. Para desarrollar una buena resistencia emocional tenemos que entrenar la atención consciente, la capacidad de concentración y la autoconsciencia.


IDEAS PARA RECORDAR: 
Las emociones son un tren arrollador.
El cerebro emocional tiene la capacidad de bloquear  y secuestrar al resto del cerebro.
El éxito de nuestras vidas depende en gran medida de nuestra capacidad para gestionar nuestras emociones y evitar reacciones inapropiadas.
La resistencia emocional hace que nos recuperemos rápidamente de un contratiempo emocional.
Para conseguir esa resistencia tenemos que entrenar: la Atención consciente, la concentración y la autoconsciencia.