sábado, 1 de noviembre de 2014

LA MEJOR BRÚJULA: TU VOZ INTERIOR


No permitas que el ruido de las opiniones ajenas silencie tu voz interior” Steve Jobs


Son muchos los personajes por los que me siento atraída: desde filósofos como Nietzsche, Hannah Arendt…, escritores como Stefan Zweig,  Irène Nemirovsky o excelentes personas como la Madre Teresa de Calcuta o Vicente Ferrer.

Todos ellos son conocidos por haber realizado obras realmente brillantes pero lo que tienen en común es que tenían un “por qué “ y “un para qué “ muy potente para vivir, en definitiva, sabían muy bien quiénes eran y qué querían.

Y creo que eso mismo es lo que hace que nos sintamos profundamente atraídos por ellos porque las fuertes convicciones y las creencias sólidas son tremendamente poderosas.

Las personas que tienen un timón interior tan bien definido desprenden una energía irresistible que hace que seduzcan e inspiren, y lo que es aún más interesante, triunfen.


Recuerdo haber leído un comentario sobre la personalidad propia de los que reciben el Premio Nobel, y aunque es probable que algunos tengan un coeficiente intelectual alto, en general, lo que les define por encima de todo es un firme carácter, gente con voluntades de hierro, casi obsesivos -o sin el casi- por aquello que les apasiona.

Por ello, creo que además de la inteligencia y de las emociones, tenemos que empezar a valorar mucho más la conciencia de uno mismo, ese timón que nos va a guiar en la vida.

Desde la Neurociencia se han descubierto ventajas muy interesantes sobre esta brújula interior, ya que es clave para gestionar aquello  que hacemos y lo que no. Los estudios muestran que lo que hace que aparezca y sea sólida es la conciencia de nosotros mismos. Al parecer esta conciencia se halla en áreas subcorticales relacionadas con las vísceras y es donde el cerebro guarda nuestras sensaciones más profundas de propósitos y significado.

Este timón interior es como un mecanismo interno de control donde se asienta la diferencia entre una vida bien orientada y otra a la deriva. En esta zona se hallan las neuronas VEN que son más largas y rápidas y conectan el cerebro ejecutivo con centros emocionales. Funcionan como un auténtico radar.
Esta conciencia de nosotros mismos es otro “músculo” importantísimo para que nuestra mente no divague, esté atenta y nos guíe hacía objetivos emocionantes.


IDEAS PARA RECORDAR:

Las fuertes convicciones y las creencias solidas son tremendamente poderosas.
Las grandes personalidades tienen en común una clara consciencia de quiénes son y qué quieren.
La consciencia de uno mismo funciona como una brújula interior y es clave para gestionar nuestra vida.
La autoconsciencia es otro “músculo” que debemos entrenar para perseguir nuestros objetivos.

Foto: MarCruzCoach