domingo, 15 de marzo de 2015

LA MUJER: ZÓON LOGUIKÓN- ZÓON POLITIKÓN

 LA MUJER: SER HABLADOR, SER SOCIAL, SER POLÍTICO.

"No existe ninguna estrategia de desarrollo eficaz en que no se reserve a la mujer un papel protagonista." Kofi Annan.

Parece increíble que tengamos que celebrar el día de la mujer, pero así es. Quizás no está mal pensado: celebrar simplemente lo que uno ES, sin más.

No me gustan los victimismos pero por solidaridad con muchas mujeres de este mundo a las que minusvaloran, pagan menos, menosprecian, acosan, utilizan, maltratan, esclavizan, violan, matan… por el mero hecho de ser mujeres, tengo que denunciar aquí que eso pasa y que la mujer no ha conseguido los mismos derechos que los hombres.

Esto sucede porque, como bien decía Simone de Beauvoir, a la mujer se la trata como hembra y no como ser humano. Eso sigue siendo así a día de hoy en la mayor parte del planeta. No obstante, quizás lo que quisiera reivindicar aquí es que claro que somos personas, lo somos porque somos mujeres.


Quiero decir que nadie sabe dónde acaba la hembra y dónde empieza la persona. Y pienso que puestas a reivindicar, mucho mejor reivindicar a la mujer entera y no sólo a la persona. Y lo digo porque ser mujer es un valor, un gran valor.

Aristóteles definió al ser humano como  “zóon loguikón” animal dotado de palabra, de discurso, ser hablador. Es cierto que “logos” también tiene la connotación de “racional” pero el hincapié que se ha hecho en traducirlo exclusivamente como ser  racional y razonador es, posiblemente,  un añadido sospecho.

Pero, como decía, si “ser hablador” es lo que define al ser humano, eso es precisamente algo que sabemos hacer muy bien las mujeres: hablar. Nos encanta conversar, compartir, soñar, dialogar, estar con gente, convivir, contar historias, relatar lo que nos ha sucedido… Y esa capacidad de conversación no la podemos perder, tenemos que restaurar lugares de encuentro entre mujeres  para que podamos hablar.

El gran filósofo griego también dijo que el ser humano es un “zóon politikón”, un animal político y teniendo en cuenta que la política es el arte de saber asociarse-congregarse, ésa es también una capacidad especialmente femenina. Quizás por eso diga B.Young que "si educas a una mujer, educas a una generación."

Hablar y crear sociedad nos hace profundamente humanas y profundamente mujeres. Del diálogo sólo vienen cosas buenas: te aligeras de los problemas, observas otros puntos de vista, sientes el calor humano, fomentas la reflexión y la comprensión de los demás, surgen ideas nuevas, aprendes de los demás, te ríes, te alegras y sientes que compartes la vida. 

Para reivindicar ese diálogo es importante saber que hay muchas maneras diferentes de ser mujer, que no nos podemos estar mirando con recelo unas a otras a ver cómo ejercemos nuestra feminidad: que todas valen, que todas son importantes, que todas son necesarias y que todas aportan valor al mundo.

También cabe pedir y agradecer a los hombres que nos miren como mujeres. Sin su comprensión y el esfuerzo que ésta les pueda suponer, nunca cambiaremos la sociedad. Igual que para educar necesitamos a toda una tribu, de igual forma necesitamos a la tribu entera para liberar a la mujer de sus cadenas. Empecemos nosotras mismas y hagámoslo hablando, creando discurso, que es lo nuestro, nuestro gran don y nuestro tesoro. Pongamos al mundo a hablar.

 IDEAS PARA RECORDAR

Está bien celebrar lo que uno ES.
Debemos seguir comprometidos contra la discriminación de las mujeres.
Reivindiquemos a la mujer entera: su feminidad y su persona porque son dos conceptos indisolubles.
La mujer se ajusta especialmente a la definición por excelencia del ser humano: como ser hablador, dotado de la capacidad de discurso y como ser político por su capacidad de asociación.
Para liberar a las mujeres de sus cadenas necesitamos a toda la tribu.
Pongamos al mundo a hablar.

Foto: nouvelles images, Keystone