lunes, 23 de marzo de 2015

LA CULTURA... CURA!


“Los hombres se distinguen más por la cultura que ellos mismos se proporcionan que por sus cualidades naturales. Los únicos que no cambian son los sabios de primer orden y los completamente idiotas.” Confucio

Este post, igual que el de "La locura... curapretende ser una modesta apología de la cultura. Además lo añadiría como la onceava idea para "mantener el optimismo".

En el uso cotidiano, la palabra «cultura» se emplea para dos conceptos diferentes: por un lado, el conjunto de saberes, creencias y pautas de conducta de un grupo social; y por otro, también se refiere a la excelencia en el gusto por las bellas artes y las humanidades.
En cualquiera de sus dos acepciones, la conexión con la cultura en un sentido amplio nos sustenta, nos protege, nos inspira y nos cura.

Por su etimología la cultura nos lleva al cultivo y al culto. El cultivo de la tierra, el culto a la naturaleza y el culto a los valores de la colectividad, encarnados en dioses, en mitos y en ritos. La cultura es, pues,  la conexión al lugar en que estás: lugar en sentido geográfico, político y cultural. Ahí aparece, en efecto, la persona "cultivada", la que ha incorporado la cultura en que vive, un escalón por encima de la persona "culta": enterada, informada. Por tanto, el autocultivo, como parte de la cultura en que estás, es también importante.

Cultivarnos el cuerpo y la mente nos ayuda a ser más optimistas porque cultivar algo significa cuidarlo, tratarlo, honrarlo con respeto y celebrarlo con reverencia. Por ello, todos nos sentimos enriquecidos cuando leemos, vamos a exposiciones, a conciertos, al teatro, al cine… Todas las manifestaciones culturales del hombre nos reflejan y nos impulsan. Son un buen espejo en el que mirarse y seguro que en ellos podemos encontrar inspiración artística, creativa, personal, moral o profesional.

Vemos en la obra de cualquier autor su lucha titánica por construir su mundo, por encontrarse, por explicarse a sí mismo,  por inventar un universo diferente, por expresar todos sus yoes.

Vemos en la cultura, lo mejor que hemos sido capaces de crear: desde la declaración de los derechos humanos hasta la decodificación del genoma humano y es imposible no asombrarse, maravillarse, sentirse feliz escuchando a Bach o a Paco de Lucía, leyendo a Shakespeare o a Goethe, contemplando los cuadros de Vermeer o de Dalí.

No podemos saberlo todo, y no todo el mundo ha de compartir la misma vocación; pero sabemos que  los libros, el arte, el cine, el baile… nos conectan de una manera muy profunda con la vida. Nos abren una ventana de oxígeno llena de aventuras, experiencias, visiones que nos permiten ver las diferentes maneras de convivir con el dolor, con la alegría, la superación personal, el amor, la ira, el heroísmo…
No está mal releer de vez en cuando algún clásico porque a pesar de un posible perfume a antiguo, sus ideas siguen siendo válidas y universales.

Las nuevas tecnologías son extraordinarias y nos permiten mostrarnos al mundo a gran velocidad de un modo novedoso; pero nuestras luchas internas de dudas y pasiones siguen siendo las mismas de siempre.

Me ha venido a la cabeza ese Lobo estepario de Herman Hesse, ese ser con dos o con miles de almas, esa reflexión tan interesante de que cuerpo sólo tenemos uno; pero almas… unas cuantas, además de muchas batallas en el corazón. Cualquier manifestación de la cultura nos la hace comprender y nos ayuda a reconciliarnos con nuestra especie.

Cultura, es al fin y al cabo, todo lo que nos construye como personas. Por eso nos ayuda, en su primera acepción, a estar conectados con nuestro entorno y a sentirnos integrados en nuestro grupo. En la segunda, a acercarnos al mundo del Arte y de las humanidades para inducirnos a comprendernos mejor, a inspirarnos, a enriquecernos con miradas más creativas del mundo, a emocionarnos y a motivarnos.
La cultura nos impulsa a mantener el optimismo y a brillar. Por eso pienso que ¡LA CULTURA… CURA!


IDEAS PARA RECORDAR:
La cultura nos sustenta, nos protege, nos inspira y nos cura.
Cultivarnos el cuerpo y la mente nos ayuda a ser más optimistas porque cultivar algo significa cuidarlo, tratarlo, honrarlo con respeto y celebrarlo con reverencia.
Vemos en la cultura lo mejor que hemos sido capaces de crear.
Cualquier manifestación de la cultura nos enriquece con miradas más creativas del mundo.
La cultura nos impulsa a mantener el optimismo.

Foto: MarCruzCoach