domingo, 19 de abril de 2015

SOY EL CAPITÁN DE MI DESTINO


“No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.” William Ernest Henley 



Éste es un fragmento del poema "Invictus". Nelson Mandela lo leía a diario durante sus años de encarcelamiento y le sirvió de apoyo para sentirse invencible a pesar de las circunstancias.

Supongo que hay vidas más lineales y predecibles que otras pero, en general, a casi todos nos han pasado cosas con las que no contábamos: problemas laborales, un divorcio, un despido, un cambio de residencia, una enfermedad, una pérdida, una mala relación con un hijo, el desplante de un amigo…

¿Qué podemos hacer ante la adversidad?
Las reacciones habituales son darle rienda suelta a las emociones negativas: pena, tristeza, ira, rabia, desconsuelo, agresividad, y… la peor de todas las sensaciones, la de impotencia: la sensación de no controlar tu destino y lo que te pasa en él.

Quizás podemos empezar reajustando algunas ideas falsas con las que nos movemos, por ejemplo, pensar que podemos controlarlo todo. 
Saber que eso no es así y aceptarlo de antemano, puede ser muy liberador. Cuando decimos que podemos crearnos nuestra vida, no quiere decir que la podamos diseñar a placer según nuestros múltiples deseos. 

Es importante saber qué cosas dependen de nosotros y qué aspectos se escapan de nuestro margen de acción. Esta idea la recoge a la perfección la conocida oración de la serenidad: “ Dios, dame la serenidad de aceptar las cosas que no puedo cambiar;
 valor para cambiar las cosas que puedo; y sabiduría para conocer la diferencia”.

Otra visión muy sugerente consiste en aceptar que las dificultades forman parte necesaria de la vida. Asumir esto con naturalidad también nos aligera el camino.

Pero hay una idea aún mucho más sugerente para aceptar las cosas que no podemos cambiar.  Me encanta el adagio latino que Nietzsche recoge en muchas de sus obras del AMOR FATI; e igual que a él me parece la ley más fructífera de la vida porque no es aceptar lo que te pasa, es AMAR lo que te pasa. Es algo así como “actúa como si hubieses elegido todo lo que te pasa en la vida”. Seguro que has oído más de una vez este sabio consejo: “si no tienes lo que amas, ama lo que tienes”.

La idea es potentísima: si soy capaz de amar lo que me pasa, voy a ser capaz de optimizarlo y sentiré que estoy donde quiero estar. Es muy importante poder decirse a uno mismo: quiero estar aquí en este momento, haciendo exactamente esto. Éste es mi lugar y mi momento. Amo mi destino y lo vivo como si hubiese elegido todo lo que en él sucede.

Debo confesar que esa idea me emociona, porque se extiende mucho más allá: esta idea implica también “ámate a ti mismo”.  Imagina y siente que si hubieses podido elegir cómo ser, te hubieses elegido a ti mismo tal y como eres. Ser capaz de ver valor en lo que eres y en todo lo que te sucede, es todo un arte que te invito a practicar.

Si nos fijamos bien, el aficionarnos a nuestra circunstancia y el acabar amándola no es más que una extensión del amor a sí mismo. Ni debes dejar de amarte porque cuando te miras en los demás (¡qué mala idea!) ves que podrías tener mejor estatura, mejor porte, más bellos ojos, etcétera etcétera (¿y qué es exactamente eso de “mejor”?); ni tampoco has de dejar de amar tu circunstancia, sea la que sea, porque podría ser “mejor”. ¿Acaso alguna madre o algún padre siente desamor a su hijo o se lamenta de su poca fortuna porque no es “el mejor” según los criterios estándar?

Las madres son un buen ejemplo de amor a sus “circunstancias” pero también tenemos otros modelos como Mandela que después de veintisiete años encarcelado siempre amó su destino y siempre estuvo convencido de que era él “el dueño de su destino y el capitán de su alma” o como Schopenhauer que amó su soledad y decía que ésta no le había elegido a él, sino al revés.

Aprendamos de estos sabios porque si queremos empezar a brillar, tenemos que amarnos y amar nuestro destino.

IDEAS PARA RECORDAR:
Tomar consciencia de que en la vida no lo controlamos todo puede ser muy liberador.
Los problemas forman parte necesaria para el crecimiento en la vida.
Amor Fati: Actúa como si hubieses elegido todo lo que te pasa en la vida.
Ámate a ti mismo e imagina que si hubieses podido elegir cómo ser, te hubieses elegido a ti mismo tal y como eres.
El aficionarnos a nuestra circunstancia y el acabar amándola no es más que una extensión del amor a sí mismo.
Recuerda que para brillar tienes que sentir que eres el dueño de tu destino y el capitán de tu alma.

Foto: MarCruzCoach